Carta al director publicada: TERRORISMO: ALGO TIENE QUE CAMBIAR ¡YA!

24 de agosto de 2018

TERRORISMO: ALGO TIENE QUE CAMBIAR ¡YA!

Nos puede pasar a cualquiera, de servicio o fuera de servicio. No olvidemos que muchos de los ataques son en actos multitudinarios, a los que podemos asistir con nuestras familias, o peor, ellos sin nosotros.

La rápida y eficiente respuesta de la Mosso en Cornellá el pasado lunes merece nuestro respeto y hasta donde sabemos, nuestra admiración y todo nuestro apoyo. Es más, consideramos que la actuación en sí es merecedora de una condecoración para esta policía.

La sociedad en general e incluso muchos “entendidos” no alcanzan a valorar debidamente el peligro de un arma blanca a corta distancia. La sección de los músculos y tendones inutiliza la respuesta de las propias extremidades, la sección de las arterias te debilita rápidamente por falta de sangre, aunque la verdadera conciencia de la gravedad de las heridas a veces no se tiene hasta que faltan segundos para una muerte inevitable.

Por mucho que un profesional intente entrenar este tipo de situaciones, no va a conocer la respuesta de su propio ser hasta que no se enfrente a ellas. Básicamente hay dos respuestas reflejas: bloqueo o acción de rechazo, pudiendo ser esta última de huida o de ataque. Tampoco va a saber hasta qué punto sufrirá el efecto túnel, o dejará de oír lo que le dicen. Los que hemos visto amenazada nuestra vida con un cuchillo, sabemos de qué estamos hablando, y hay cosas que parece que pasan a cámara lenta, sin que por ello puedas pensar más o más rápido. Sólo tienes un pensamiento: sobrevivir.

Debemos felicitarnos porque nuestra compañera acertó a huir en un principio, acertó a rechazar el acometimiento después y, por último, acertó a usar el arma en su defensa y la de sus compañeros, pudiendo todos volver a su casa, con sus familias.

Tal día como hoy ella tiene su segundo cumpleaños. ¡Enhorabuena!

Congruencia, oportunidad, proporcionalidad son principios que hubieran quedado vacíos de contenido si hoy estuviéramos viendo su féretro. Gracias compañera por seguir viva, todos hemos sobrevivido un poco contigo, nos das la esperanza de poder reaccionar como tú si un día nos vemos en esas circunstancias.

Siendo los principios citados válidos sobre el papel, en cuanto a las nuevas amenazas suicidas, cinturones de explosivos, armas de guerra de superior potencia de fuego que las de los policías… deben ser contemplados en el nuevo contexto internacional. En menos de un segundo una decisión determina la vida o la muerte del policía.

La Constitución establece el derecho a la vida como derecho fundamental y en la sociedad occidental y garantista que vivimos, es un valor que nos enorgullece a los que servimos a los demás. Los servidores públicos arriesgamos nuestra integridad e incluso nuestra vida en muchas circunstancias, pero en ningún caso, nadie puede pensar que nuestra propia existencia no está amparada por ese mismo derecho.

Atentar contra la vida de otra persona, sea policía o sea un viandante, debe suponer que el atacante debe asumir lo que le pueda suceder para que esa agresión ilegítima sea rechazada sin que llegue a cumplir su objetivo, aunque tenga graves consecuencias para él.

La seguridad ciudadana garantiza las libertades públicas (expresión, deambulación, culto, propia imagen…). Aquellos que precisamente buscan coartar esas libertades abusan de nuestro estilo de vida para llevar al extremo sus derechos individuales.

Si bien la actual normativa permite básicamente velar por los ciudadanos en la calle, no es menos cierto que últimamente abundan videos de policías corriendo, perseguidos por ciudadanos, lo cual es evidente que no es un buen síntoma.

Ante todas estas circunstancias, la sociedad debería comprender que cuando las minorías organizadas toman la calle (sean de carácter político, religioso, racial o de otro tipo) y la policía no es capaz de garantizar las libertades, estas libertades no existen para la mayoría. La creación de guetos y la ausencia de actuación de la policía en ellos es el primer síntoma de que los derechos de muchos están siendo supeditados a los derechos de unos pocos.

Por este motivo, los políticos deberían legislar, la judicatura debería interpretar y los mandos policiales deberían realizar protocolos, todos ellos conforme a las nuevas amenazas, sea terrorismo homicida o terrorismo de baja intensidad contra las libertades expuestas.

Daniel Ancizu Martínez

CSIF Navarra. Área de Policía.

 

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